HISTORIA DE ESPAÑA – LA EDAD ANTIGUA (I)

La edad antigua en la Península Ibérica comienza con la invención de la escritura y termina con la caída del Imperio romano en el año 476 a.C.

Los pueblos prerromanos y los pueblos colonizadores

Tras el final del Paleolítico y el periodo de hominización del Homo Sapiens Sapiens, llegó el Neolítico a la Península Ibérica, y con él se asentaron los nuevos habitantes creando poblados permanentes.

La edad de los Metales comienza hace unos 3.000 años a. C., con la Edad del Cobre, y hacia el año 1.200 a. C. se inicia la primera invasión de pueblos indoeuropeos, con la llegada de los Celtas.

Comienza aquí el  periodo llamado la Protohistoria. Periodo que comprende los años desde las primeras invasiones indoeuropeas hasta la invasión romana en la segunda mitad del siglo III a.C.

Los pueblos prerromanos

La península ibérica estaba habitada por pueblos que se diferenciaban  entre sí por la lengua, las costumbres y la cultura.

Los Íberos

Los íberos fue como llamaban los griegos a los pobladores de la zona mediterránea de la Península Ibérica,  y las Islas Baleares, todos ellos tenían una lengua común y un alfabeto muy complicado. Aún así, los rasgos culturales de los íberos variaba de un territorio a otro.  Se desconoce cómo se auto denominaban ellos mismos. Lo que sí sabemos son los nombres que reciben por parte de los grecolatinos. Los que habitaban en la zona valenciana fueron denominados como edetanos y contestanos, también  estaban los elisices, sordones, ceretanos, airenosinos, andosinos, bergistanos, ausetanos, indigetes, castelanos, lacetanos, layetanos, cossetanos, ilergetas, iacetanos, suessetanos, sedetanos, ilercavones, oretanos, bastetanos y turdetanos.

Los  primeros iberos en la península datan del año 2600 a. C.  Eran sedentarios, vivían en poblados fortificados, asentados en sitios estratégicos, en enclaves naturales fácilmente defendibles y en zonas llanas sin fortificación y con fines comerciales. Con el paso del tiempo va cambiando la estructura de las poblaciones, y comienzan las ciudades, construidas en lugares estratégicos para controlar las vías de paso, rodeadas de muros y torres de vigilancia con puertas que daban acceso a la ciudad.

Su economía estaba basada en la ganadería y la agricultura.  Las ovejas, cabras, cerdos, bueyes y caballos eran fundamentales. Cultivaban cereales, olivo y vid. También obtenían sustento de la caza y la pesca, sus presas eran conejos, liebres, perdices, palomas, jabalíes y  ciervos. En cuanto a la pesca se practicaba tanto en ríos como en mares. Otro elemento importante era la miel, que obtenían mediante la recolección de panales de abejas silvestres y mediante la apicultura.

Tenían un alto nivel tecnológico, manipulaban el hierro, sus armas e instrumental agrícola estaba realizado de este metal; utilizaban el torno alfarero, así como el sistema de medidas y pesas y la acuñación de monedas.

Las tribus estaban formadas por un conjunto de familias unidas por parentesco, solían ser grupos cerrados. La sociedad estaba jerarquizada, estaba el rey,  los nobles, los guerreros, la casta sacerdotal, los artesanos, los campesinos y los esclavos.

Esta sociedad incineraba a sus muertos y guardaba las cenizas en urnas que se depositaban junto a su ajuar y las ofrendas, en un hoyo.

La lengua ibérica es una lengua preindoeuropea, de ahí que se asemeje con el sardo, etrusco, bereber o vasco. En cuanto a la escritura, se conocen tres tipos de escrituras paleohispánicas, la del suroeste, la meridional y la ibérica levantina.

Los Celtas

Los celtas eran pueblos indoeuropeos que llegaron a ocupar la mayoría del continente europeo hasta las islas británicas y zonas de Turquía.

A la Península Ibérica llegaron en el siglo X a.C. ocupando el norte y oeste de la península, una ancha franja que iba desde el valle del Ebro hasta Portugal.

Los  rasgos culturales de los pueblos célticos de la península ibérica, se originaron por la influencia ejercida sobre las poblaciones indígenas , adoptando así su lengua indoeuropea y sus costumbres. Estos pueblos que se formaron eran los  vettones y lusitanos ubicados en el occidente de la meseta, los  vacceos en el norte de la meseta y los astures, cántabros y galaicos en el noroeste peninsular.

La población estaba dividida en tres grupos sociales, los nobles, los libres y los esclavos, se supone que estos últimos eran en menor número y se trataban de rehenes capturados en enfrentamientos militares.

Su economía estaba basada en la agricultura, ganadería, metalurgia y artesanía  de alfarería y textil. Utilizaban el hierro para elaborar, armas, joyas, aperos de labranza, ruedas para los carros, herraduras para los caballos y útiles para los artesanos.

Sus poblados estaban fortificados, situados en zonas con facilidad para defenderse. Solían estar cerca de las vías importantes de comunicación y cerca de los yacimientos de metales o sal.

En cuanto a la religión, rendían culto a los antepasados y veneraban elementos de la naturaleza como los ríos, bosques, el sol o la luna. Sus muertos eran incinerados e introducidos en urnas junto a su ajuar que posteriormente enterraban en hoyos.

El fin de la sociedad celta, llega con la victoria romana en el siglo I a.C.

La Península Ibérica en la Edad Antigua

Los Celtíberos

Los celtíberos eran los pueblos que surgieron de la mezcla de los pueblos celtas con los íberos, se asentaron en la parte central de la península. Entre los grupos más importantes de los celtíberos están los arévacos y los carpetanos.

Los Tartessos

La primera gran cultura de la Península Ibérica fue la de Tartessos. Se desarrollaron al suroeste de la península, en el valle del Guadalquivir, donde se encuentran las actuales provincias de Cádiz, Sevilla, Córdoba, Huelva y sur de Badajoz.

Su economía estaba basada en la agricultura, la ganadería, la pesca y sobre todo la metalúrgica.  Realizaban intercambios comerciales con griegos, fenicios, etruscos y pueblos atlánticos. Los tartesos adquieren conocimientos de las demás culturas, como la tecnología, la religión, o ritos funerarios.

Los poblados pasan a ser ciudades, evolucionando el tipo de viviendas de antiguas cabañas a casas de planta rectangular.

Ya poseían la escritura y su lengua era anterior a la utilizada por los íberos.

Desaparecieron a finales del siglo VI a. C.. No se sabe por qué causa, si por propias desavenencias internas, por sus conflictos con los fenicios y posterior ocaso de estos, o por el cambio de forma de vida y la aparición de un nuevo tipo de economía.

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